
La afición del Athletic Club es diferente. Sin alejarnos mucho en el tiempo, en estos últimos meses han vuelto a demostrar que -en mi opinión- son probablemente la mejor afición del fútbol español. En los derbis contra la Real Sociedad pueden verse mezclados los aficionados de uno y otro equipo disfrutando de la fiesta del fútbol sin incidentes. Contra el Mirandés en la Semifinal de Copa ovacionaron al rival, reconociendo su gesta y su esfuerzo. En la ida ante el United metieron dentro del feudo de los Diablos Rojos a 8.000 aficionados del Athletic, animando sin parar y enmudeciendo Old Trafford. En el partido de vuelta La Catedral ha vuelto a rugir durante todos los minutos del partido, contagiando esa intensidad a los jugadores. Han tenido el gesto señorial de despedir entre aplausos a un mito viviente del fútbol mundial como es Ryan Giggs. Minutos más tarde han aplaudido el golazo de Rooney. No es la primera vez que lo hacen. Al margen de otros goles más recientes, hubo uno hace 12 años de Josico con la UD Las Palmas que puso en pie La Catedral. Alguna vez he comentado a mis allegados que me si me dieran a elegir, preferiría presenciar en directo un partido en San Mamés antes que en cualquier otro estadio de la Liga española, a ser posible lloviendo donde los partidos se vuelven eléctricos. En ese estadio existe una mística especial.
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